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Caritas Christi urget nos

2Cor 5,14

Siervas de María Dolorosa de Chioggia

Casa Madre y Curia generalizia: Calle Manfredi, 224 – 30015 CHIOGGIA (VE) Tel. 041 5500670; fax 041 5509875; E-mail: info@servemariachioggia.org

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Reseña de Angelo Padoan

La madre Elisa Sambo (1816-1897) es la cofundadora junto con el p. Emilio Venturini (1842-1905) de la congregación de las Siervas de María Dolorosa de Chioggia. Esto ocurrió en 1873.

Con motivo del centenario de su muerte, la hna. L. Pierina Pierobon ha publicado un libro escrito en forma anecdótica y sencilla, que pretende reconstruir las distintas etapas de esta benemérita fundadora, desde los primeros encuentros con el p. Venturini hasta el nacimiento del Instituto. Ambos caminaron de la mano aunque se dice que Sambo fue el corazón "de la fundación, por eso ella está aún más viva en el tiempo y en la fila de mujeres consagradas que han marcado la historia de las Siervas de María Dolorosa. A través del trabajo de la autora, que también pertenece a las Siervas de María Dolorosa, se ilustra la biografía de la madre Elisa Sambo recorriendo las escenas más significativas de su vida unidas a su talla espiritual; de modo que el libro se convierte casi en un estímulo para tomar de su ejemplo y de su amor nueva vitalidad para el carisma.

Aciertado el título de la obra "Presencia dulce y discreta" ya que la madre Elisa estuvo siempre al lado del siervo de Dios, p. Emilio Venturini, con discreción y dulzura en el loable esfuerzo de promover la dignidad humana y sobre todo femenina, la de las huérfanas, en un periodo de tiempo, el segundo ochocientos, en el que la mujer no pocas veces estaba sola, débil, indefensa y subordinada al hombre.

La obra se configura (como acertadamente anota don Dino De Antoni, administrador diocesano) como la "historia de un amor" por Dios y por los demás, un acto de completa donación hacia una infancia desamparada, casi la exteriorización de un amor materno de una mujer que quiere, en su pequeñez, darse toda a sí misma. Se podrían definir, estas, "páginas para el pueblo", ya que no afloran intenciones literarias: son sencillas florecillas que, citando de nuevo al presentador, "ilustran la fantasía del Espíritu Santo al suscitar respuestas a las necesidades del hombre".

La autora abarca desde los primeros encuentros de la hna. Elisa con el p. Emilio, las primeras ayudas materiales donadas a los pobres, las condiciones de pobreza material en las que operó la hermana en los primeros tiempos, desde la acogida de la primera huérfana en su casa (1870) hasta la congregación del instituto San José (1871), desde el nacimiento de la congregación de las Hijas de María Santísima Dolorosa (1873), hasta el traslado a la nueva casa que se convertirá en la Casa Madre de la "Madre Elisa – concluye la hna. Pierina – había alcanzado la pacificación interior mediante una ascesis constante marcada por el ejercicio de las virtudes teologales. Su profunda fe era alimentada por su intensa oración que la abría a la esperanza y al abandono confiado a la divina Providencia. El amor de Cristo, contemplado muerto en los brazos de la Madre, la llevó a compartir todo lo que poseía con sus hermanos comenzando por la casa y el pequeño patrimonio dejado por el p. Renier para asegurarle la subsistencia, hasta el don de su propia persona".

La madre Elisa ha dejado por tanto a sus hijas, que aún hoy operan activamente, una fecunda herencia.

A. Padoan

Pierobon L., Presencia dulce y discreta, ed. Isg edizioni, Vicenza 2001

Reseña de G. Penzo Doria

Las Siervas de María Dolorosa de Chioggia tienen desde hace algunos días otro motivo de orgullo que exalta su misión caritativa en el mundo. Madre Elisa Sambo, la diminuta monja que compartió alegrías y sufrimientos con el padre Emilio Venturini, este último hoy en fama de santidad, ha dejado, a cien años de su muerte, un testamento espiritual de extraordinaria humanidad.

Alma sencilla, discreta, pero tenaz en la fe del Señor y en la ayuda hacia los más necesitados, asumió un papel fundamental para la historia social de Chioggia entre los siglos XIX y XX. Una historia que veía a las muchachas nacer y morir analfabetas y, aquellas sin dote, simplemente morir.

Estos son, en síntesis, los resultados que se pueden obtener de la biografía que le ha dedicado una de las continuadoras de su obra, sor Pierina Pierobon, en un libro que vio la luz el mes pasado y que fue entregado en Chioggia el 8 de diciembre de 1997, a cien años de su muerte y en la fiesta de la Inmaculada Concepción.

El de sor Pierina, que además es la postuladora de la causa de canonización del p. Emilio Venturini d.O., es un libro que se transforma en una especie de álbum fotográfico comentado, donde las palabras acompañan los dibujos a lápiz del padre Faustino Faustini, o.s.m. y viceversa, en una lectura que se hace de un tirón: lineal, nítida, dulce.

Se trata entonces de palabras para imágenes de una sencillez natural, en el estilo de las Siervas de María, es decir, sin acrobacias literarias inútiles, en la sencillez y en la pureza con las que, estoy seguro, las habría escrito madre Elisa, tal vez en el centenario de la muerte de otra hermana.

Gianni Penzo Doria

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